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El mundo está pasando por unos momentos complicados debido a la expansión sin precedentes del tristemente coronavirus, COVID-19. Tanto los casos, como el número de zonas afectadas, no paran de crecer.

De hecho, la mayoría de los países se encuentran o se encontraron en estado de alerta, y entre ellos España.

Por ello, es necesario tomar medidas drásticas que eviten la propagación de este virus. Una de ellas, que entró en vigor en nuestro país el pasado lunes 16 de marzo, fue la de restringir la libre circulación de los ciudadanos.

Pero, aunque indudablemente la salud es lo primero, y por ello todas las actuaciones gubernamentales de deben ir enfocadas a garantizarla al máximo, tampoco podemos perder de vista el hecho de que el impacto económico del coronavirus puede ser devastador para el tejido empresarial.

Así, según diversas publicaciones económicas internacionales, la economía global experimentará una pérdida de casi 1 billón de dólares, debido a la disminución de la movilidad y la reducción de la actividad comercial.

En este panorama, donde el contagio en los centros de trabajo es un gran riesgo, y si además tenemos en cuenta que las fronteras se han cerrado y los desplazamientos solo se permiten en casos de necesidad extrema, las organizaciones han comenzado ya a buscar alternativas viables para permanecer conectadas con sus sedes, con clientes o con proveedores.

Y la inclinación natural a esta búsqueda está clara: utilizar los grandes avances de la tecnología online, una herramienta que puede ayudar enormemente a no paralizar de un modo integral la producción y favorecer al máximo el teletrabajo.

Conexiones remotas: soluciones para evitar el contagio en los centros de trabajo

Si bien algunas catástrofes están fuera del control de la humanidad, la tecnología desempeña un papel importante al proporcionar alternativas reales y eficaces para el control de daños, tanto económico como a nivel sanitario.

Si hablamos de salud, es indiscutible que los avances tecnológicos son los que nos permiten no acudir a nuestros centros de trabajo, y por lo tanto, el riesgo de contagio se disminuye. Y económicamente hablando, la posibilidad de que las empresas puedan seguir funcionando de un modo remoto, sin tener que paralizar del todo su actividad, significa un gran paso para que las consecuencias del coronavirus sean más pequeñas.

Y es que el principal desafío al que se enfrentan las organizaciones en este momento es permanecer conectadas y reducir el impacto en su negocio diario. Y en este sentido, la opción es sencilla: teletrabajar.

Pero muchas veces, dependiendo del tipo de empresa, de los servicios que ofrezca y de las interacciones que lleve a cabo con clientes o empleados, se necesita más que un portátil y un móvil para desarrollar desde nuestros hogares las tareas empresariales.

Reuniones con los trabajadores de las diferentes sedes, eventos con clientes, formaciones de empleados… estos son solo algunos ejemplos de las actividades que el coronavirus ha prohibido, ya que son actividades presenciales que aumentaría el riesgo de contagio al máximo. Y por ello, el número de cancelaciones de este tipo de encuentros crece día a día.

Pero, en un panorama que a priori parece muy negro, la tecnología, y concretamente la virtual, ha conseguido convertirse en una solución al impacto económico del coronavirus: gracias a sus innovadoras propuestas, permite a las empresas continuar desarrollando su actividad sin necesidad de desplazarse para ningún tipo de evento.

Gracias a esto, se elimina la interacción física y se sustituye por una experiencia on line e inmersiva, que permite interactuar con sus asistentes sin necesidad de desplazamientos ni cercanía.

Los eventos virtuales como alternativa para reducir el impacto económico del coronavirus

Los eventos online forman parte de nuestra vida mucho más de lo que somos conscientes, y mucho más ahora, en el momento de incertidumbre que vivimos. De hecho, las últimas reuniones del Gobierno con los diferentes representantes autonómicos se han llevado a cabo de modo remoto, sin que ninguno de sus participantes haya tenido que desplazarse.

Y precisamente este es el punto fuerte de la tecnología: evitar que los eventos se cancelen, sustituyéndolos por otras fórmulas muy efectivas que no nos pongan en peligro. Y si las plataformas online permiten grandes avances, la tecnología virtual merece un punto y aparte, ya que es capaz de ofrecer experiencias que superan las limitaciones marcadas por los eventos físicos.

Así, los eventos virtuales conectan a cientos de personas simultáneamente desde cualquier tipo de dispositivo móvil, y si está acompañada de aplicaciones 3D, sus participantes pueden además interactuar con voz y movimientos.

Pero las bondades de los encuentros virtuales para el ámbito corporativo van mucho más allá. Si bien, actualmente, la eliminación de la cercanía física es la más importante para evitar la propagación del coronavirus, existen otra serie de beneficios para apostar por este tipo de eventos, ahora y en el futuro:

- Reducción de costes:

Si el ahorro es importante siempre, en el panorama actual lo es aún más. Y una de las ventajas que aportan los eventos virtuales es la gran reducción de costes en comparación con los eventos físicos, ya que se eliminan los gastos de contratación de espacios, de desplazamiento y de viajes, así como todos los relacionados con la estancias de los asistentes, el catering o el material necesario.

- Incremento de audiencia y visibilidad:

Los eventos virtuales eliminan las barreras geográficas y horarias, dos de las limitaciones más grandes a la hora de organizar un evento. Y además, hacen que aumente la visibilidad: a la hora de poner en marcha la promoción del evento, el entorno digital permite llegar a un mayor número de usuarios con una inversión mucho más baja.

- Experiencias inmersivas e inolvidables:

El principal reto de cualquier encuentro corporativo es conseguir una total atracción sobre el asistente, y los eventos online se han diseñado por y para la innovación. Pero para que estas experiencias sean realmente inmersivas, los mundo virtuales han aportado un elemento esencial a las técnicas de entretenimiento educativo empresarial: los avatares en 3D.

Son una forma única de dar vida cualquier evento corporativo, ya que son imágenes gráficas que representa a una persona en un mundo virtual. Las posibilidades de interacción de un avatar virtual son infinitas, y de hecho pueden mantener conversaciones y hablar mediante voz sobre IP de forma natural, intercambian cualquier tipo de información e incluso expresar sus emociones a través de animaciones, como aplausos o saludos.

Las amenazas y consecuencias del coronavirus han forzado la cancelación de muchos eventos empresariales que han provocado importantes pérdidas económicas. Si las empresas quieren parar esta tendencia y que su negocio no se vea paralizado por el COVID-19, los eventos virtuales son la respuesta: entornos cercanos sin estar cerca.

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